Los factores neuroanatómicos, neurofisiologicos y neuroquímicos que configuran el sexo y determinan la masculinización por sí sola, juegan un papel influyente en la modulación del comportamiento y la expresión de sus emociones. Hasta la fecha la investigación embriologica a confirmado que la determinación sexual masculina subyace a la unión de gametos masculinos con el cromosoma Y, entendido este como cariotipo 46XY (Bernabeu, 2021, Turano et al., 2018 y Meza, 2009).
Estos factores determinantes sexuales (genéticos, somáticos y gonadales) que subyacen a esta particularidad cariotipica abre la posibilidad fecunda de marcar desde ya diferencias estructurales y funcionales en el hombre (López, 2020). Aquí, el gen Y, más conocido como SRY, principal responsable de las características masculinas, codifica la proteína TDF, la cual es un factor determinante testicular. De ahí que, la expresión de esta proteína genere una activación neuroquímica específica que participa en la diferenciación sexual del cuerpo, del cerebro y del comportamiento en las diferentes etapas de desarrollo del hombre (Turano et al., 2018).
Las sustancias quimicas más conocidas como andrógenos (p. ej. neurotransmisores, proteínas y hormonas), que participan en la fisiología cerebral masculina se toma a partir de la función testicular y sus respectivas equivalencias.
De acuerdo con Gelaber (2024), Eugin (2023), Sole et al. (2019), estas son:
Existen otros dominios de regulación neuroquimica presentes en el cerebro masculino que guían las respuestas motoras y dinamizan las vivencias psicológicas. De acuerdo Brizendine (2010), estas son:
Esta función testicular es controlada por el hipotálamo-hipofiso-testicular, encargado de generar GnRH, para activar la hipófisis y producir las sustancias químicas (Grinspon et al., 2014). En tanto, también se abre la puerta para adentrarse a las regiones del cerebro masculino (p. ej. amígdala, hipocampo, entre otros), que proporcionan información neuroanatómica asociada a su naturaleza inherente, al comportamiento sexual, a la conducta, las emociones y los rasgos de personalidad. (Eliot et al. 2021; López, 2020; Zhang et al. 2020; Wheelock et al. 2019; Ruigrok et al. 2014).
Encontrando así que los índices de agresividad, competitividad, impulsividad, búsqueda de pareja, libido sexual y dominancia, a nivel neuroquimico se encuentran dominados por la presencia de la testosterona (Delgado et al., 2021 y Borráz-León et al., 2015). Lo que hace que en este punto ya se pueda generar asociaciones entre los síntomas atípicos de la depresión masculina (p. ej. la agresividad, la violencia), con la función determinante de la testosterona y demás sustancias quimicas que interactuan en el cerebro masculino, en virtud a la base bioquímica y la neuroanatómica de la depresión tradicional (Bretón, 2020).
