Los celos son una emoción que aparece en todas las parejas y que se producen cuando una persona percibe miedo o siente la posibilidad de perder a la persona que amamos. Psicólogo en New York.
¿Los celos son normales? Sí, los celos son normales en tanto se generan ciertos temores o malestar ante situaciones reales y tangibles como, por ejemplo, cuando se siente que la otra persona está distante, deja de ser cariñosa, no brinda la misma atención o su forma de ser ha cambiado sin un motivo. No es lo mismo que una persona que está con un problema laboral y que, por ese motivo, esté distante, pase menos tiempo en pareja, etc.
La base de una relación debe ser la confianza, la comunicación y el respeto mutuo. Psicólogo en New York.
Cuando los celos son desproporcionados, aparecen de manera frecuente y sin fundamentos, dejan de ser normales y pasan a considerarse celos patológicos.
Los celos patológicos, también conocidos como enfermizos u obsesivos, son aquellos que generan comportamiento irracional, que no se pueden controlar y que, por consiguiente, terminan produciendo un espiral destructivo que conlleva a un desgaste total en la relación. Y en muchos casos, directamente a la disolución de la pareja. Psicólogo en New York.
La persona que padece este tipo de celos suele tener pensamientos distorsionados e irracionales acerca de su pareja que producen miedo y ansiedad. Esto, en la mayoría de los casos, genera comportamientos de control sobre las conductas de la otra persona con el objetivo de sentirse segura y calmar sus miedos.
Si bien al comienzo de la relación suele haber un período en el que las personas sienten la necesidad de pasar juntas todo el tiempo, cuando esto persiste en el tiempo y se genera un aislamiento social intenso, es motivo de preocupación. Frases como “nadie puede amarte como yo”, “quiero que solo estés conmigo”, “no me gusta compartirte con otras personas, te quiero solo para mí”, “si nos amamos debemos estar juntos siempre” son afirmaciones que, parecen románticas pero que en verdad son producto del miedo e intento de control por parte de la persona que tiene celos patológicos.
Cuando sospechás que tu pareja te está engañando y tu vida se basa en controlar en dónde está, con quién y qué está haciendo y eso te lleva a revisar su teléfono o hacer un seguimiento de sus redes sociales, verificar cada 15 minutos cuándo fue la última vez que estuvo conectado o llamarlo cada media hora, todo esto es signo de que sufres celos patológicos. Lo mismo ocurre si, al dudar de tu pareja o su entorno, te provoca la necesidad de hacerle un interrogatorio y, al no tener las respuestas que crees que son las correctas, se produce una discusión que incluso puede provocar actitudes violentas.
El motivo de los celos hacia sus amistades y compañeros de trabajo es porque ellos pueden pasar más tiempo con tu pareja que vos o, incluso, porque tu pareja disfruta de pasar tiempo con ellos y no con vos.
Por lo general, las personas que sufren celos patológicos no quieren que sus parejas tengan actividades placenteras ni con otras personas ni de forma individual. Necesitan que la pareja esté siempre haciendo lo mismo y que compartan los mismos gustos e intereses. Cualquier cosa que le genere placer a tu pareja y que no sea generado por vos, te hará sentir que perdés el control y, en consecuencia, tendrás pensamientos negativos y necesidad de controlar todo.
Cuando sufres celos patológicos es normal que estos afecten tu vida: dormir poco, no poder comer o, al contrario, hacerlo en exceso, tener síntomas de estrés y ansiedad, incluso ataques de pánico cuando tu pareja no está a tu lado.
Los motivos por los cuales una persona tiene celos patológicos son diferentes pero, la base de esta patología es una baja autoestima, una gran inseguridad y falta de confianza en sí misma. En varios casos, la falta de seguridad y confianza puede estar dada por el tipo de situaciones que se vivió en la niñez: conflictos en el seno familiar por traiciones, engaños y secretos , padres ausentes que no satisficieron las necesidades emocionales y de protección, entre otros.
La infidelidad rompe el acuerdo de una pareja y genera un quiebre en la relación. Si bien existen diferentes tipos de infidelidades, la persona que fue engañada puede generar celos y desconfianza que la hacen sufrir.
En los casos de infidelidad, los celos también se producen como una forma de anticipación de aquello que puede volver a ocurrir (o tal vez nunca más suceda).
Si luego de una infidelidad, la pareja quiere apostar al futuro y seguir adelante, es necesario que trabajes sobre ciertas cuestiones para no generar celos patológicos o poder controlarlos.
Lo principal es que te des tiempo para experimentar todas las emociones que te genera el hecho de haber conocido la infidelidad. Al mismo tiempo, es importante que te enfoques en autoconocerte y esto significa no reprimir lo que sentís, inclusos los celos. Psicólogo en New York.
Intentá profundizar en cómo te afectó la situación, que podés hacer a partir de ahora y buscá la forma de capitalizar las enseñanzas que te deja haber pasado por una infidelidad. Lo que aprendiste es un valor para tu vida.
En vez de plantearte “¿cómo hacer para no tener celos?”, quizás sea mejor que intentes trabajar en tus pensamientos y tus emociones para que no se conviertan en la justificación para actuar de una manera patológica.
Otro aspecto importante es la comunicación. En estos casos, la terapia de pareja suele ser vital para que una relación pueda recomponerse y volver a encontrar objetivos en común que los haga enfocarse en lo que tienen por delante y no en lo que sucedió.
