La autoestima es la autopercepción, es decir, la percepción e idea de cómo somos tanto física como psicológicamente. Nos formamos esta imagen de nosotros mismos desde la infancia.
Este autoconcepto de nosotros mismos puede coincidir o no con la idea que tienen las demás personas de nosotros o, incluso, puede coincidir con la realidad o no. Cuanto más realistas sea nuestro autoconcepto, mejor será la interacción que tendremos con lo que nos rodea, tendremos mayor aceptación y más sólida será nuestra autoestima.
La autoestima, entonces, consiste en el conjunto de percepciones, pensamientos y sentimientos que puede tener una persona hacia sí misma. En otras palabras, es el resultado que surge de si aceptamos y nos gusta el autoconcepto que tenemos de nosotros mismos. Una aclaración que es importante hacer es que la autoestima no es algo fijo, sino que se va modificando a lo largo de nuestra vida.
Se considera que una persona tiene problemas con su autoestima cuando realiza una valoración negativa de sí misma, de sus capacidades o actitudes, pensamientos o comportamientos, etc.
Las causas de por qué una persona tiene baja autoestima son relativamente comunes. Existen dos grandes factores que configuran cómo nos percibimos a nosotros mismos: externos e internos.
Son aquellos relacionados con las experiencias, circunstancias o acontecimientos que nos han sucedido a lo largo de nuestra vida y cómo actuamos o resolvimos los problemas que se nos fueron presentando, como así el resultado, ya que esto nos hará sentirnos capaces en diferentes ámbitos.
Otro factor externo determinante son las personas con las que nos relacionamos y su forma de vernos, tratarnos y de transmitirnos la valoración que tienen de nosotros.
Ejemplos:
Los factores internos que determinan nuestra autoestima son aquellos relacionados a la interpretación que hacemos de los factores externos. Por ejemplo, cuál es la valoración tanto de nuestros logros como de nuestros fracasos.
También influye el modo en que sentimos y cómo nos sentimos frente a los hechos que nos ocurren. Por ejemplo, una persona con baja autoestima frente a un error que cometa, sentirá que fracasó porque no sabe hacer nada bien o no sirve para nada sin ponerse a pensar o valorar las veces que tuvo éxito.
Cuando nos referimos a baja autoestima o falta de autoestima, hablamos de una autoestima que no permite a la persona sentirse valiosa o tener un juicio objetivo sobre ella misma. Es decir, la persona realiza una evaluación negativa de sí misma y eso hace que la persona se sienta inferior a los demás.
La baja autoestima implica algunas de estas características:
Cuando una persona tiene una baja autoestima, su calidad de vida se ve afectada y puede causar problemas psicológicos como:
Es común que una persona acuda a un espacio terapéutico por alguno de los trastornos mencionados y que el origen del problema sea una baja autoestima.
