La ansiedad es un estado emocional que prepara a las personas en caso de peligro.
Es un mecanismo que se da en todas las personas, es normal y adaptativo y mejora el rendimiento y la capacidad de anticipación y respuesta.
Cuando la ansiedad deja de ser normal, provoca preocupación y miedo intensos y excesivos ante situaciones cotidianas.
La ansiedad ya deja de considerarse normal cuando se convierte en una preocupación y miedo intensos, excesivos y continuos ante situaciones cotidianas.
Cuando la respuesta de nuestro cuerpo y mente es desproporcionada o exagerada frente a hechos que no suponen ninguna amenaza y cuando ocurren demasiado frecuente y con una duración mayor a lo esperable.
La ansiedad suele afectar a la vida diaria de las personas. Ya sea que la persona con ansiedad evite o no pueda salir de su casa o interactuar con otras personas y, por consecuencia, no pueda realizar actividades necesarias para su desarrollo personal, social e incluso laboral.
Las personas que tienen ansiedad suelen padecer signos y síntomas físicos y alteraciones en su estado de ánimo que lo que hacen es empeorar el cuadro de ansiedad.

Es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por la presencia de un miedo intenso o una notable ansiedad cuando la persona se ve expuesta a ciertos objetos o situaciones específicas manifestando un deseo significativo por evitarlos. En algunas personas, las fobias provocan ataques de pánico.

Se caracteriza por una sensación persistente de ansiedad y una preocupación desproporcionada por eventos o actividades, incluso asuntos cotidianos. Se puede presentar a cualquier edad. Es difícil de controlar y afecta la forma en que se siente físicamente porque provoca un malestar subjetivo. Es un trastorno de ansiedad en el cual una persona frecuentemente está extremadamente preocupada o ansiosa sobre diversas cuestiones y le cuesta mucha dificutad controlar esta ansiedad.

Se presenta cuando ya se han repetido episodios de sensaciones de ansiedad y miedo o terror intensos de forma repentina que alcanzan un nivel máximo en minutos (ataques de pánico). La persona puede tener sensaciones amenazantes de una catástrofe inminente, dolor en el pecho o latidos rápidos, fuertes o como aleteos (palpitaciones cardíacas, dificultad para respirar). En un ataque de pánico puede ocurrir sin ningún desencadenante concreto, y los síntomas son mucho mayores que los síntomas de la ansiedad. Existen para ataques de ansiedad un tratamiento.

Se presenta en sujetos que evitan encontrarse en situaciones o lugares abiertos en donde se perciben indefensos, atrapados o avergonzados. El individuo suele tener miedo a estar en situaciones que eventualmente podrían provocar pánico y sensación de estar atrapado, indefenso o avergonzado. Se puede asociar a una situación que ocurrirá en el futuro. Ejemplos de esto puede ser hacer una fila en una multitud de personas. La Agorafobia suele aparecer después de uno o más ataques de pánico.

Es un trastorno que provoca que un niño experimente una excesiva ansiedad al estar separado de sus padres u otras personas que cumplen una función paternal. Generalmente no pueden pensar en otra cosa ya que el miedo es constante. Pueden tener malestares físicos regulares o pesadillas.

Este trastorno implica para la persona que las interacciones sociales cotidianas son motivo de ansiedad irracional, miedo, timidez y vergüenza. Se manifiesta como una preocupación en exceso por ser juzgado o percibido de manera negativa por otras personas.
