Trabajamos, no solo para ganar dinero con el cual cubrir nuestras necesidades, sino para desarrollarnos de forma profesional y personal. La mayoría de las personas que trabajan tienen jornadas laborales de entre 5 o 6 hasta 9 o 10 horas por día.
Es normal que, pasando mucho tiempo en contacto con otras personas, se generen roces y conflictos. Pero, ¿qué sucede cuando el clima laboral es demasiado tenso y no puedes trabajar con tranquilidad? ¿Qué ocurre cuando sufres desmotivación laboral, tienes problemas en las relaciones con tus compañeros o sufres de acoso laboral? Y si, además, le sumamos que el trabajo o tareas que realizamos no nos gusta, se suma mayor frustración a nuestra vida.
Los problemas en el trabajo son aquellas situaciones que generan conflicto, insatisfacción o dificultad para llevar adelante las tareas asignadas. Pueden estar relacionados con una mala relación con tu jefe y/o tus compañeros, una exceso de carga en las tareas a realizar, falta de motivación, miedo al despido, dificultad para adaptarse a los cambios, entre otros.
Los problemas laborales suelen ser un origen de trastornos psicológicos que afectan a la calidad de vida de las personas.
Como pasamos gran parte del día en el trabajo, cuando existen conflictos laborales, la salud mental y, en consecuencia, la salud integral de las personas se ven afectadas. Los problemas en el trabajo no solo afectan la productividad, sino que también pueden desencadenar trastornos del estado de ánimo y generan problemas psicológicos derivados del estrés, ansiedad y angustia.
Cuando desde el trabajo se ejerce sobre las personas una excesiva presión y sobrecarga de tareas con fechas límites muy ajustadas o que se asignan demasiadas responsabilidades, se genera sensaciones de tensión y estrés que desestabilizan el equilibrio psicológico y producen deterioro en la salud mental y en las relaciones familiares, de pareja y amistades.
El burnout también llamado síndrome de desgaste profesional o síndrome de “estar quemado” es la sensación de agotamiento físico, emocional y mental que está vinculado con el ámbito laboral. Puede tener consecuencias muy graves, tanto en la esfera física como psicológica. Los síntomas más comunes suelen ser: Cansancio mental. Pensamiento rápido y agitación mental. Baja retención de nuevos contenidos. Dificultad para concentrarse y aprender. Irritabilidad e inestabilidad anímica. Tristeza y desánimo. Insomnio al amanecer. Ansiedad. Dolor de cabeza y mareos. Bajo rendimiento general entre otros síntomas. Este síndrome puede ir acompañado de numerosos cambios hormonales, especialmente hormonas relacionadas con el estrés crónico.
Las dificultades en la relación con tus compañeros y/o tu jefe, generan un clima laboral de malestar y tensión. Esto puede deberse a jefes o compañeros que te realizan acciones que te impiden realizar tu trabajo en tiempo y forma, un ambiente competitivo, luchas por liderazgo, entre otras situaciones.
El acoso laboral (en inglés conocido como “mobbing” por “asediar”, “acosar”) es una violencia psicológica que se ejerce de forma continua sobre las personas en su trabajo. Este acoso lo puede provocar tu jefe, tus compañeros de trabajo o, incluso, desde la propia empresa. El mobbing genera un clima laboral inestable y difícil de sostener en el tiempo ya que se realiza a través de acciones que disminuyen tu confianza, como la humillación o la difusión de rumores para incomodarte. También son comunes las amenazas de despido o acciones que no te permitan realizar bien tu trabajo.
Algunos puestos de trabajos y tareas laborales requieren de una exigencia de tiempo y dedicación que no tienen en cuenta la vida personal de las personas. Esto genera conflictos personales, con la pareja, familia y amistades. Otra de las consecuencias de este problema en el trabajo es la incapacidad o dificultad para disfrutar en las vacaciones o conectar con el disfrute en tiempos de ocio que tenga la persona. El estrés vacacional suele afectar a personas para las que el trabajo lo es todo y que, en su día a día, tienen poco o nulo tiempo de ocio o tiempo para su familia y amigos. Entonces les ocurre que cuando se encuentran de vacaciones, no saben qué hacer con el tiempo libre y no saben cómo relajarse y disfrutar.
Te compartimos algunos de los síntomas que muestran que los problemas en el trabajo están afectando tu calidad de vida: Te cuesta levantarte de la cama pensando que tienes que ir a trabajar. Te levantas por las mañanas sin ánimo de comenzar el día pensando en todo lo que tienes que hacer en el trabajo. Te sientes frustrado porque el trabajo no te motiva o no te gusta lo que haces. Tu productividad se ve afectada. Te sientes agotado la mayor parte del día. El clima laboral es muy tenso y los conflictos con tu jefe y/o compañeros te provocan estrés, ansiedad o angustia. No disfrutas tus momentos libres. Se acentúan síntomas físicos y emocionales. Tienes pesadillas o pensamientos intrusivos sobre las tareas pendientes o el trabajo que tienes que realizar.
