La infidelidad es una de las causas de mayor dolor emocional en una pareja porque daña las bases de una relación: la confianza. También desencadena diferentes sensaciones y emociones que causan malestar tanto a quien fue engañado como a quien cometió el engaño.
Cada pareja tiene su acuerdo y define los límites de su relación. No todas consideran las mismas situaciones como una infidelidad e, incluso, entre las personas que la conforman hay diferencias. Por eso es importante la comunicación para sentar las bases de la relación.
Se cree que las infidelidades ocurren solo en parejas en crisis pero la realidad es que puede ocurrir en todas las relaciones. Existen diferentes factores que pueden producir una infidelidad:
Sí, se puede superar una infidelidad y va a depender del amor y proyectos que puedan volver a armarse en la pareja. También deben tener en cuenta que la separación es una opción. Como especialistas en terapia de pareja, recomendamos que la decisión de continuar o no con la relación se pause hasta que pase el momento de confusión y shock inicial. Lo importante es entender qué pasó para tomar la mejor decisión para ambos, ya sea juntos o separados. Otro punto importante es que no te culpes por la infidelidad de tu pareja. Esto solo va a generar más dolor y dificultará el trabajo de superar la infidelidad. Con respecto al malestar emocional, las sensaciones se irán desvaneciendo a medida que puedas procesar lo sucedido en terapia. Si la decisión es continuar con la relación, deberás trabajar sobre tus emociones para que en algún momento puedas dejar atrás lo que sucedió para evitar hacer reclamos en futuras discusiones. Esto es importante para poder reconstruir la relación de una forma sana.

Se presenta cuando ya se han repetido episodios de sensaciones de ansiedad y miedo o terror intensos de forma repentina que alcanzan un nivel máximo en minutos (ataques de pánico). La persona puede tener sensaciones amenazantes de una catástrofe inminente, dolor en el pecho o latidos rápidos, fuertes o como aleteos (palpitaciones cardíacas, dificultad para respirar). En un ataque de pánico puede ocurrir sin ningún desencadenante concreto, y los síntomas son mucho mayores que los síntomas de la ansiedad. Existen para ataques de ansiedad un tratamiento.
