La depresión es un trastorno mental que se caracteriza por una serie de síntomas en los que predomina un bajo estado de ánimo o una pérdida de interés y deseo de realizar actividades, lo que puede causar dificultades significativas en la vida cotidiana.
Cuando la ansiedad deja de ser normal, provoca preocupación y miedo intensos y excesivos ante situaciones cotidianas.

Los síntomas afectivos de la depresión son los más conocidos: La tristeza, la desesperanza y el llanto. Otros síntomas de la depresión pueden ser la irritabilidad, pesimismo, falta de ilusión y facilidad para el llanto o pérdida del sentido del humor. En los casos más graves, la falta de esperanza puede llevar a las ideas de suicidio.

Las personas con depresión pueden tener dificultad para concentrarse, para pensar o para tomar decisiones. También tienen problemas para planificar o entender problemas complejos. Es común que la mayoría se distraigan con facilidad, les cueste seguir conversaciones. Las personas que tienen depresión suelen quejarse de los problemas de memoria.

Las personas con depresión, en la mayoría de los casos, pierden el interés y tienen dificultad para experimentar placer. Es habitual que el entorno de las personas con depresión observen que las personas dejan de interesarse por sus hobbies, de practicar su deporte favorito o no disfrutan de momentos de ocio.

Los síntomas físicos de la depresión son aquellos que afectan al sueño, apetito, peso y cansancio. Cuando una persona tiene depresión, el deseo sexual suele estar disminuido, así como la capacidad para disfrutar de cualquier otra actividad que genere placer (esto se conoce como anhedonia). Algunas personas pueden manifestar dolores generalizados o concretos como el dolor de cabeza o en la zona lumbar.
La depresión es una enfermedad muy compleja y en la que influyen varios factores que pueden desencadenar en un estado depresivo. Esos factores pueden ser psicológicos, biológicos y sociales.
Hay personas que tienen mayor vulnerabilidad biológica a padecer depresión. Se estima que un tercio del riesgo es atribuible a la herencia genética y dos tercios a factores ambientales. También existen enfermedades que predisponen a la depresión como las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades endocrinológicas o las enfermedades neurológicas.
Cuando la ansiedad deja de ser normal, provoca preocupación y miedo intensos y excesivos ante situaciones cotidianas.
